El pasado lunes, hacia las 11 de la noche, catorce embarcaciones comenzaron a pescar angulas en el río Oria. A lo largo de cuatro o cinco horas consiguieron capturar siete kilos. Objetivo cumplido. Entregaron las capturas a unos técnicos de la Fundación Azti y de Medio Natural de la Diputación Foral de Gipuzkoa, y el día siguiente, al mediodía, 3,5 kilos fueron a parar de nuevo al río Oria, pero 50 kilómetros aguas arriba, en Zegama; y los otros 3,5 kilos se depositaron en una piscifactoría, concretamente en la Escuela de Acuicultura de Mutriku. Esas angulas, tras dos meses engordando en la piscifactoría, se echarán al río Agauntza, en Ataun.
Estos movimientos son parte de un plan institucional que quiere investigar en torno a la anguila. Se quiere repoblar varios ríos guipuzcoanos con esta especie para luego ver la incidencia en la masa de alevines (angulas) en los estuarios del territorio. Junto con Azti y la Diputación, está implicada la Agencia Vasca del Agua (URA).
Ataun, Zegama, Idiazabal
Naturalmente se hará un seguimiento para conocer cuál de los dos lotes sobrevive mejor. Pero hay más: durante el año 2004 se capturaron angulones (de 12-13 centímetros) en la trampa de Orbeldi, en terreno de Usurbil, y fueron soltados en el río Idiazabal, no lejos del casco urbano de esa localidad.
La investigación no ha hecho más que empezar. Todo son dudas, ya que esta especie es casi una perfecta desconocida. Lo poco que se sabe es que las anguilas adultas abandonan los ríos europeos para emprender un largo viaje. De vivir en aguas dulces, pasan a hacer cuatro o cinco mil kilómetros por aguas marinas, hasta el llamado Mar de los Sargazos, donde se reproducen -a una profundidad de 500 metros- y mueren.
De los huevos de anguila salen pequeñas larvas llamadas leptocéfalos, que se dejan arrastrar por las corrientes marinas a grandes distancias. Desde aquellas aguas cercanas a Cuba, las larvas son transportadas hacia Norteamérica y hacia Europa. Llegan a los estuarios con un tamaño de unos 6 centímetros, y enseguida entran en el río. Buscan el agua dulce, y vivirán en ese medio natural hasta que, ya adultas -a partir de los 8 o 9 años-, el instinto les empuje a salir de nuevo al mar y nadar hasta el Mar de los Sargazos, para allí aparearse y desovar.
Hay quien tenía la creencia de que esta especie «tiene memoria», es decir, que los alevines de una anguila de un determinado río acaban llegando a la misma zona en la que vivió la madre. Eso no es así. Las corrientes marinas son las que gobiernan el destino de las larvas, a su capricho.
El lunes, en Orio, las embarcaciones faenaron primeramente en la zona de la bocana, en la que se mezclan las aguas del mar y del río. En esas primeras horas apenas hubo capturas. Nosotros viajábamos a bordo de la embarcación de Juan Ángel Uranga, que iba acompañado de Juanma Aranguren. El primero es un viejo lobo de mar, que comenzó a capturar angulas a los catorce años y ahora anda por los 60. Este tipo de embarcaciones practica la pesca de arrastre: mediante un pequeño motor, que acciona un sistema de cables y poleas, dos grandes varas metálicas, con sendos cedazos de casi dos metros de diámetro, peinan la ría. Después de unos pocos minutos , el motor hace subir los cedazos (allí en Orio, se les llama 'baiak', una variedad dialectal del vocablo 'baheak'). En la primera tentativa, aparecieron una docena de angulas en cada malla. En la segunda, el resultado fue todavía más pobre.
Luego las embarcaciones se dirigieron río arriba hacia Ortzaika y hacia Aginaga, y allí las capturas ya fueron más abundantes. La Diputación y Azti han agradecido a las catorce embarcaciones que se prestaron a faenar y entregar gentilmente todas las capturas.
Este año, algo mejor
Desde mediados del pasado siglo, las capturas de angula van en descenso. No obstante, esta última temporada, que finaliza precisamente el martes 31, ha sido mejor que otras. Por ejemplo, los anguleros recuerdan que fueron muy buenos los días posteriores a las grandes riadas de comienzos de noviembre, que tanto daño causaron en Martutene. Pero no pudieron disfrutar: hasta el 15 de noviembre no se abrió la veda. Así, pues, se pueden realizar capturas a lo largo de dos meses y medio.
Hay una asociación de pescadores deportivos de la zona que se dedican a la captura de la angula, denominada Muskuilu-Harria. Su presidente es el oriotarra Luis Azkue. Nacido en la casa Zuai (contracción de Zudugarai) -que se encuentra al borde de la ría y ahora alberga el restaurante Aitz Ondo- desde pequeño conoce el ecosistema tan peculiar de los estuarios. «Para capturar angula, tiene que llover, y que el agua esté turbia. Y si hay inundación, todavía mejor. Lo ideal es que baje mucha agua en el río y el mar no pueda contrarrestar.
¿Por qué hay entonces más angula? ¡Ni idea!», nos comenta.
Hoy en día en Gipuzkoa faenan a la busca de la angula en Gipuzkoa unas 24 embarcaciones, a las que hay que sumar un centenar de personas que tienen licencia para pescar desde tierra. Tanto unos como otros faenan siempre de noche. Las lanchas van a oscuras, y solo encienden los focos cuando alzan los grandes cedazos, para poder observar las capturas. En cambio, los que faenan por tierra con sus largas pértigas que sostienen en el extremo el salabardo, usan continuamente alguna luz.
Antaño se llevaba un farol, ahora casi todos llevan una pequeña luz frontal, sujeta al cráneo mediante gomas. Las embarcaciones, por lo general, comienzan a faenar en la fase de bajamar, y se retiran cuando llega la pleamar.
En Zarautz, en la zona de Iñurritza, se practica otra modalidad, denominada «a la ola». Consiste en entrar unos metros en el mar, con el agua hasta la cintura, y allí pasar el salabardo.
Según la legislación, se pueden capturar en una noche hasta dos kilos por licencia. Cuando se consigue uno, se considera una jornada histórica. Antaño, cualquier día se sobrepasaban los dos kilos, pero aquello se acabó y ya nunca más volverá. Curiosamente, esta es la única especie cuyos alevines se pueden pescar y consumir.
La angula capturada en Gipuzkoa no se puede vender. Así pues, en teoría, la angula que se ofrece en las pescaderías procede siempre de Francia.
En Europa, en las zonas del Báltico y Escandinavia, la anguila tiene una importancia económica grande. Allí se consume ahumada.
El pasado lunes, los trabajos fueron coordinados por María Korta (Azti Fundazioa) e Iñaki Bañares (Diputación). Insistieron en que se hará un seguimiento de las angulas que se han vertido a los ríos guipuzcoanos. «Las angulas que capturamos hoy no tienen sexo. Luego, dependiendo de la densidad, derivan hacia un lado u otro. Cuando en una zona hay muchos ejemplares, aumenta el porcentaje de machos; en caso contrario, el de hembras, y a nosotros nos interesa esto», nos dice María Korta. Estos técnicos lamentan que todavía haya en el Oria presas que impiden que la angula remonte el río de forma natural.
Bañares y Korta reconocen que «hay muchas incógnitas. Quizá buena parte de las anguilas acaben devoradas por las truchas». Bañares es alavés y recuerda que en su infancia había bastantes anguilas en las pozas. «Ahí se ve que las angulas subían desde el delta del Ebro aguas arriba hasta Araba. Luego, hace ya bastantes años, se hicieron presas que impidieron el recorrido río arriba. Pero ocurre que la anguila es una especie muy longeva, y esos ejemplares se habrían asentado en las pozas alavesas desde hacía tiempo».