En la actualidad la acuicultura afronta un reto importante: cómo satisfacer las expectativas de aliviar la presión de flotas pesqueras sobre las poblaciones de peces y, al mismo tiempo, dar respuesta al incremento en la demanda de productos marinos del mercado local e internacional sin causar con ello problemas medioambientales. En concreto, se espera que en un futuro cercano la acuicultura se desarrolle ampliamente en los países europeos, pero también del sur y del este del Mediterráneo. Para evitar cualquier impacto potencial sobre el medio ambiente, es importante que el sector de la acuicultura disponga de unas directrices claras, concisas, con base científica, que aseguren el desarrollo sostenible de la actividad.